17
Dic 17

                                                   EDITORIAL

Cumplimos nuestro primer año cuando esta edición esté en tus manos. Un año intenso, rápido, con alegrías, con dificultades, con esperanzas… un año lleno de vida. Lo mejor: somos libres y seguimos en el intento.
Con nuestra primera edición, dimos un salto; de un lado la “realidad” que nos venden, lo gris, lo pragmático… del otro: una aventura lanzada al porvenir que no sabemos cómo acabará, tan sólo el pálpito de que, sea como sea, habrá valido la pena. Esta revista empezó como comienzan todos los sueños, con una fe inquebrantable puesta en el futuro. Luego aparecen los inconvenientes, las dudas, porque seamos claros, el medio no lo pone nada fácil. Ni a nosotros ni a nadie. Entonces surge la gran pregunta: claudicamos o continuamos… Y nos hemos dado cuenta de algo: es necesario seguir.
Tendremos que cambiar, sin duda. Buscar, intencionar, encontrar la llave maestra que abra la puerta… sin duda. ¿Cómo lo hacemos? Pues no sabemos exactamente cómo, pero algo nos dice que debemos rebelarnos. Que no hay nada más poderoso que la intencionalidad del ser humano, que nuestra intencionalidad puesta en una dirección verdadera. Que no claudicamos. Por nosotros y por otros. Que si buscamos en nuestra memoria descubriremos que cosas más difíciles hemos hecho. Nosotros no nos rendimos.
¿Puede lo sutil vencer a lo denso? Sí. Así que, soñadores: ¡en pie! Volvemos a la carga en una nueva rota y después, revisamos.
Gracias a todos los que nos escriben, nos apoyan, nos leen, nos animan. Gracias a todos los que se rebelan, ofrecen su sonrisa, hacen brillar los días un poco más. A los que nos inspiran, a los que rompen la grisura con sus colores, con sus sonidos, con sus imágenes… a los constructores de un futuro luminoso.
Porque somos, como decía Silo, un David frente a un insolente Goliat. La suavidad del agua, frente a la dureza de la roca. La fuerza de lo débil: una paradoja y un Destino. Y aún cuando no logremos inmediatamente los resultados que esperamos, esta semilla ya existe y espera la llegada de los tiempos venideros.
Por experiencia decimos: no hay nada que pueda detenernos y algo extraordinario sucede cuando la fe irrumpe con fuerza en el corazón del ser humano. Así que antes de renunciar a lo que realmente queremos, tendremos que recordar que somos un dios encadenado que quiere liberarse y… ¿no será ya la hora, de romper las cadenas?

 

Haznos llegar tus opiniones y artículos a: sermasmagazine@gmail.com o llama y deja tu mensaje: 928 076 304